
Próximos recitales:
Jueves, 20 de noviembre, a las 18:00
en B.M. Los Carteros, Avda. Pino Montano, 31,
Sevilla
No grites tu nombre, no rompas la calma, dímelo al oído o no digas nada.


La misma calle.
No hay misma: las calles naufragan.
Tus pasos.
No son ya tuyos.
Ni míos son. Pero lo fueron.
Hubo una calle: aquélla
Y unos datos: los nuestros.
Y, entonces, un eclipse.
Y, entonces, unos puntos
inesperadamente suspensivos.
Y, entonces, un café,
media manzana, un fado,
comida para perros, sopa fría.
Nada.
© Esther Garboni, de Solarium, 2007.
Ya no hay cigüeñas
que nos miren al paso;
con ellas se marcharon
palabras que en tus labios dibujaban
sonrisas que a mis ojos ofrecían
mensajes que secretos tristes eran.
Ya no hay cigüeñas
que aniden en tus manos
y, a las horas en punto,
vuelen como campanas
alegres tras la niebla.
En migración,
también nuestras aladas
promesas se marcharon
sin brújula, sin norte ni esperanza.
Quién sabe si otro otoño
vendrán con la estación,
cruzando otras fronteras,
en busca de tu voz al mismo cielo.
1
1
Foto y texto: © Esther Garboni, 2005.
